MI COMODÍN    

OTRAS VISIONES

Etelberto Cruz Loeza.

                La última semana de enero fue interesante para mí, por las razones siguientes:

                1°            Determinado por su difundido contagio de COVID-19, el señor presidente de la República, y por recomendación de alguien, aceptó aislarse, mantenerse en sus aposentos y designar a la secretaria de Gobernación – ex ministra jubilada de SCJN y senadora – con licencia autorizada – de la República, Olga Sánchez Cordero, para que ofreciera las diarias conferencias de prensa matutinas, desde su fusilador-púlpito-paredón en que convirtió la sala de Prensa de palacio nacional. 

                Este hecho fue inédito e histórico – ciertamente algunos titulares del Ejecutivo Federal durante el periodo de sus mandatos se han enfermado y hasta operado y convalecido, mas ninguno se recluyó en sus aposentos por más de dos semanas: Don Andrés Manuel López Obrador pasará a la historia por ser, si no el único hasta el momento, uno de los dos o tres.

                Ahora bien y, por partes, este evento, ante la falta de información, provocó suspicacias, sospechosismo, especulaciones y hasta posicionamientos y entre ellos, los siguientes:

  1. Falso lo del contagio, que cubría padecimiento mayor: parálisis y hasta muerte

Cerebral. Fue tal la intensidad de la rumorología que su cúpula=Hombres del Presidente propusieron a sus médicos la necesidad de que fuera visto caminar, conversar y en esos eventos, mostrar que atendía los asuntos a su cargo, especialmente lo de la política pública en materia de salud del país y, obligado, lo referente a la información sobre compras, pagos (¿?) y arribo al país de las remesas de los biológicos y, el eventual programa de vacunación a la población nacional.

                Este hecho – la presentación de que estaba en recuperación – mostró que su equipo carecía de una decisión sobre el hecho de informar o no sobre su estado de salud; las conveniencia o inconveniencias de hacerlo. Y, es cierto, es una razón de Estado informar a la sociedad nacional el estado que tiene su Primer Mandatario; nuestro país no es ni una potencia económica, ni militar, ni W, X, Z, mas sociedades democráticas difunden el perfil=condición física-de salud de su máxima autoridad pública.

                Nuestro titular del Ejecutivo Federal es sujeto de alto riesgo: no únicamente por su edad, sino también por la exposición al tsunami incontrolado de contagios de COVID-19 – el área de palacio nacional fue o continúa siendo nido de contagio COVID-19.  Casi todos sus colaboradores cercanos-acompañantes a sus giras y sesiones de trabajo o están o fueron contagiados -, por haber sufrido 2 infartos y resultar bien librado operación cardiológica, por su ritmo de trabajo y estar sujeto al estrés y tensiones generadas, naturalmente, por su trabajo. Independientemente de su visión percepción de su mandato, debería ser un poco Barack Obama: Cuidarse para vivir y disfrutar lo mucho o poco de vida que le resta y vivirlo con su familia y, en su caso, disfrutar de sus logros en la transformación del país. ¿O Quiere morir en palacio nacional como Benito Juárez? Si falleciera, todo su esfuerzo, su sacrificio, sus visiones de cambio de la sociedad – la 4T – habrían sido inútiles; generaría toda una revolución, no únicamente en MoRena. También en la política nacional. ¿Qué necesidad?

  1. CIERTO EL CONTAGIO. Se le vio “aceptable”, en recuperación, con dificultades para

caminar y hablar; luego, entonces, si está-estuvo contagiado, ¿por qué razones no usaba cubrebocas? Por todas las razones del mundo debió usarlo. Está visto que sus recursos esotéricos=mágicos (estampitas y escapularios) =dogmáticos no le dieron resultado, ¿por qué no apoyarse en la ciencia? ¿Por qué no ser respetuoso y pensar en los demás? Todos los líderes del mundo – libre o no, usan mascarilla=cubrebocas, ¿él es diferente? Es excesivo el desprecio que muestra por su pueblo.

                2°            Las conferencias de prensa presididas por la secretaria de gobernación fueron eso: conferencias&escaparates informativos, que para eso son, pero sin sazón, sin picante; el titular del Ejecutivo fiel a su estilo de gobernar transformó  ese evento rutinario en un paredón, en ring, ágora-lavadero pública: confronta, divide, limpia, lustra, ataca, a sus oponentes y defiende a sus amigos y hecha loas a logros de su gobierno – aunque sean difíciles de comprobar o sean fakenews y posverdades -; les agrega sal, picante: sabor.

                3°            En la caminata del viernes 29 afirmó que la política pública en materia de salud no cambiará, muy a pesar de los estudios, resolutivos, propuestas de instituciones nacionales e investigadores nacionales y algunos internacionales y, sobre todo, de la realidad. Es verdadera lástima que para él y para su guiñol=doctor Muerte=comediante=showman, Dr. Hugo López Gatell, la dinámica de contagios COVID-19, ni la ola de fallecidos cuenten.

                La realidad debe imponerse y a alguien debe responsabilizarse del daño causado por el COVID-19, que pudo ser evitado, si se hubiera tenido una visión realista, científica y hasta política.