MI COMODÍN 

¿O REALISMO O SURREALISMO?

Etelberto Cruz Loeza.

                El pasado miércoles, 1° de diciembre, Andrés Manuel López Obrador, titular indiscutible del Poder Ejecutivo Federal,  ordenó a sus huestes realizar una magna concentración en el zócalo para festejar  los 3 primeros años de su mandato, informar los logros de su administración, lo hecho, sus resultados en la sociedad nacional, y de la materialización de la llamada 4T, presentar personal visión de futuro sobre la segunda parte de su sexenio, que ese día comenzó, y convocó  a  militantes y simpatizantes a festejar todo eso.

                Por supuesto que él, como ciudadano, como político y como presidente de la República tiene todo el derecho, todo el poder, todos los medios masivos de comunicación y todo el dinero del país, para hacer lo que hizo, guardando las formas.

                Su visión es sumamente respetable. Ahí está la realidad, que es inocultable, la historia, archivo de la humanidad y el tiempo, las famosas circunstancias.   Se ha dicho que México es surrealista. Lo es en grado superlativo; rebasa el de Franz Kafka, el de Salvador Dalí y P. J. Pollock, unidos y hasta el de Juan Rulfo.

Curiosamente, con todo el manejo presidencial de la información, los Medios tienen su mensaje y columnistas tienen visión y perspectiva diferentes=personales, y usted, también.

                Como es natural, estarán las dos posiciones: a favor y en contra. No tocaré ese momento ni sus palabras ni sus visiones.  

                Tomo palabras de la intocable secretaria de seguridad y protección ciudadana, Rosa Isela Rodríguez, al comparecer ante las comisiones de seguridad de la Cámara de Diputados: la política de abrazos, no balazos es sinónimo de inteligencia. Este gobierno busca atacar las causas estructurales de la violencia. Si es bueno aspirar a que en México haya abrazos y menos balazos – cambió, el NO y en su lugar expresó MENOS y ésas no son, ni las palabras ni la idea, ni la imagen, ni el mensaje generad@s por el presidente de la República -…pero la responsabilidad es de todos.

                Y es curioso, y esta curiosidad es la comprobación que no es lo mismo estar de un lado de la mesa del poder, que estar del otro lado de la misma mesa. Continúo con sus palabras: Pero la responsabilidad es de todos (primer funcionari@ de esta administración federal que avienta-pone-coloca la pelota a la sociedad, a nosotros, que, aun siendo cierto, jamás lo habían afirmado, ni como oposición y menos como gobierno actual). Abrazos y no balzos es abrir el camino hacia la paz, con un mejor camino, una mejor ruta. No hay ni habrá pactos abominables con el crimen organizado. Cualquier funcionario que traicione este principio deberá enfrentar la justicia. No vamos a encubrir a nadie. (Son singulares estas palabras, estas ideas y estos mensajes porque bastantes actos presidenciales posibilitan intuiciones y deducciones totalmente opuestas a sus palabras, pero no hay pruebas fehacientes, materiales, que posibiliten concluir esos pactos abominables.)

                Aparte de sus palabras, en conjunto, atrajo mi atención y reflexión estos juicios, para mí sumamente valiosas: La política de abrazos, no balazos es sinónimo del uso de la inteligencia. Abrazos y no balazos nos ha permitido que no haya más decesos de personas inocentes.

(Otra vez, primer@ funcionari@) que usa palabra, idea y mensaje de que con abrazos y no balazos se usa la inteligencia  y por esa razón no se han presentado más decesos de personas inocentes). ¡Qué sutilezas tan significativas!

                Sutilezas y significaciones aparte, lo realmente cierto, y eso es inocultable, que la violencia, la inseguridad social y ciudadana, campean por el territorio nacional y de formas directas, violentas, la delincuencia actúa, como el ejemplo del comando que extrajo del penal de Tula al líder de los huachicoleros y, si bien, se detuvieron a varios de los extraídos y a los operadores del hecho, el líder está libre.

                Y, orgullosamente, defendió al presidente de la República – a quien calificó como un hombre e incansable, inteligente, sensible, entregado a la gente, a sus tareas, (que) no descansa -: cómo no voy a estar orgullosa de mi presidente, que tiene más de 70% de apoyo de los mexicanos y mexicanas; seguiremos trabajando con mucha convicción, sin banderías políticas, sin denostar a nadie, defendiendo al gobierno de México para el cual trabajo.

Y con sus palabras exhibió las conferencias presidenciales, en las cuales denosta, divide, polariza, estigmatiza, muestra y balconea a enemigos=opositores.

                Evocó juicios contenidos en Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari: En épocas turbulentas es   conveniente estar bien con los pobres. Es una especie de seguro para el porvenir. Por la bondad no se gana nada y la única cosa que importa es el poder. No quiero que el pueblo me odie. Deberías saberlo: un señor y un soberano no detestan a nadie, ni ve diferencias entre los pobres, pero el odio es una potente palanca entre sus manos, más potente que las armas, porque sin el odio los brazos no tienen fuerza para levantar las armas.

                Y todo esto es herramienta de la 4T.